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Consejos

Cuidados sobre climatización y sistema térmico para alargar la vida de su vehículo.

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Climatización

Conceptos básicos

  • El concepto básico del circuito de aire acondicionado de un vehículo es principalmente igual que el de una nevera común instalada en cualquier hogar. La diferencia es la fragilidad del circuito del automóvil por su movilidad y vibraciones constantes por la circulación del automóvil. Los elementos externos al vehículo como la lluvia, las piedras de la carretera, el calor que ejerce el contacto directo del sol con el vehículo o el que irradia la carretera, y el nivel de humedad que soporta el automóvil son también posibles causas.
  • El circuito del aire acondicionado está compuesto normalmente de entre 5 y 10 componentes.
  • El circuito, al igual que el de refrigeración del motor, funciona con un gas refrigerante que extrae el calor del interior del habitáculo. Es decir, no es un máquina que mete aire frío al interior del vehículo.
  • El refrigerante más utilizado en la actualidad es el del tipo R134a. Si todo funciona correctamente, no es necesario tocar ni rellenar el circuito durante mucho tiempo. Es un circuito estanco al 100%.
  • Numerosos estudios han demostrado que circular con las ventanas cerradas y usando moderadamente el aire acondicionado reduce el malestar y el estrés originado por la conducción y, por lo tanto, los accidentes.
  • Es rotundamente falso que existan alergias o enfermedades derivadas del uso del aire condicionado. Lo que sí es cierto es que un uso indebido puede ser perjudicial, como colocar el aire acondicionado directamente a la cara de los pasajeros.

Fallos comunes

  • Pérdidas. Debido a los elementos externos mencionados anteriormente, es posible que el circuito pierda estanqueidad. Esto puede provocar la fuga del gas refrigerante. En ese caso debe acudir a un taller debidamente equipado para la localización y reparación de la fuga. Una vez hecho esto se repone el gas refrigerante.
  • Fallo del compresor. Este es el componente mas importante y caro del circuito. Se trata del motor que mueve el gas refrigerante para que este desarrolle su función. Suele romperse por su uso poco frecuente y/o una manipulación indebida.
  • Malos olores. Esto es provocado por la proliferación de bacterias en el evaporador, pieza que habitualmente se encuentra dentro del habitáculo. El remedio es bastante simple: basta con acudir a un taller especializado para desinfectarlo.
  • Fallo eléctrico. Es un problema habitual en los coches de nueva generación debido a la gran cantidad de componentes eléctricos con los que salen de fábrica. De igual manera recomendamos acudir a su taller habitual para localizar y reparar el fallo.

Recomendaciones

  • Acuda a un taller autorizado. Según el Real Decreto 795/2010 todos los talleres que manipulen equipos de aire acondicionado deben contar con personal cualificado y estar en posesión del carnet de manipulador de gases fluorados. Exíjalo siempre.
  • Abra las puertas del vehículo antes de arrancarlo para evacuar todo el calor del interior. Recuerde que el sistema transfiere el calor del interior al exterior. Si usted evacúa el calor de este modo estará agilizando el proceso.
  • Utilizar el aire acondicionado 15 minutos semanalmente. El compresor que mueve el gas refrigerante es una pieza mecánica que debe estar correctamente lubricado. Realizando este ejercicio estará moviendo el lubricante constantemente, evitando así que el aceite se estanque. Con esto también minimizará las fugas de gas. Se trata de evitar que se sequen las juntas que se encuentran por todo el circuito.
  • No dirija nunca las salidas del aire directamente a los pasajeros, como mínimo. Por lo general, el cambio brusco de temperaturas causa enfermedades y alergias. Es recomendable apuntar las toberas de aire hacia la parte superior del vehículo.
  • Utilizar las manivelas de temperatura del climatizador correctamente para conseguir una temperatura agradable (entre 22º y 25º).
  • Cargue el tipo de gas refrigerante correcto. En un circuito de aire acondicionado debe circular únicamente gas del tipo R134a (único refrigerante homologado por los fabricantes) o en su defecto del tipo R404 (sustituto del R12), así como lubricante específico. No están homologados ni los tapafugas ni "gases mágicos". Es cada vez mas común los fallos del compresor por sustancias desconocidas y el uso de estas puede causar roturas no cubiertas por la garantía de los fabricantes.
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Térmico

Conceptos básicos

Todos los vehículos automóviles dotados de un motor térmico (tanto si es de gasolina como si es diesel) necesitan de un sistema de refrigeración adaptado para funcionar adecuadamente, es decir, que le proporcione una temperatura correcta y estable.

En el funcionamiento de un motor, sea por la propia combustión, sea por los rozamientos internos o sea por los elementos anexos se producen elevaciones de temperatura en el bloque motor que, de no ser controlados, provocarían su destrucción en un corto espacio de tiempo. Por tanto, es imprescindible controlar la temperatura del motor.

La regulación de la temperatura del motor se obtiene mediante el intercambio térmico con el entorno. La clave está en la expulsión al exterior del exceso de calor producido. Para ello hay que introducir líquido refrigerante en el radiador (de ahí que comúnmente también sea llamado 'radiador de agua').


Recomendaciones

Básicamente el usuario debe controlar dos elementos fundamentales en el vehículo: primero, el sensor de temperatura en el interior del habitáculo nunca debe sobrepasar el nivel indicado por el fabricante; segundo, el líquido refrigerante debe de ser de buena calidad, estar a un nivel adecuado y encontrarse en un buen estado (libre de óxido y no habiendo pasado un año de su uso).

Tal es la importancia del líquido refrigerante que la gran mayoría de los coches averiados que llega a nuestro taller se debe al uso indebido del líquido refrigerante, puesto que ello estropea los radiadores y otras partes del circuito. Esto se debe a tres destacados efectos producidos por un líquido refrigerante que haya incumplido las anteriores normas:

  • Ataques por corrosión: esto sucede por el roce de partículas de óxido y por la electrólisis (proceso en el que la electricidad separa los elementos del compuesto). La corrosión empieza a manifestarse donde el espesor es menor, en los tubos del radiador.
  • Pérdidas de líquido en los componentes del circuito: radiador (sea en los tubos, en la unión de los tubos con los colectores, en las esquinas del panal y como en las juntas de unión), manguitos, bomba de agua, termocontacto y termostato.
  • Sobrepresión del circuito: en el caso de que el líquido esté en mal estado, el punto de ebullición desciende a menos de 110º. Esto provoca una situación extremadamente peligrosa, pues conlleva una acumulación de presión que desemboca en explosiones en el componente.

Insistimos en el buen uso de un líquido refrigerante de calidad. Para ello, tenga en cuenta los siguientes consejos:

  • 1. Coste económico. Jamás le saldrá rentable ahorrar dinero en el líquido de refrigeración, pues repercute en el funcionamiento del circuito. No escatime en su gasto.
  • 2. Homologación. Los líquidos refrigerantes deben de responder a normas de ensayo específicas reconocidas por los fabricantes de automóviles. Búsquelas en las etiquetas a la hora de adquirirlos: AFNOR 15.601, UNE 26.361.88, INTA 157413, ASTM D-3306, D-4656, D-4985, D-5345, SAE J-1704, FEDERAL STANDARD O-A-548D, BRISTISH STANDARD 6580...
  • 3. Nivel del líquido. Cada vehículo lleva un medidor aconsejado por el fabricante. Revíselo.
  • 4. Tiempo de uso. Este no debe exceder los 24 meses. Transcurrido este tiempo aconsejamos el cambio.
  • 5. Limpieza de circuito. Al cambiar el radiador (por uno nuevo o reparado) es más que aconsejable realizar esta operación para no mezclar restos del líquido anterior, seguramente sucio. En caso contrario el radiador sufrirá una rápida corrosión.
  • 6. Comprobación del estado. Se debería revisar el radiador periódicamente para comprobar que no tenga trazas de óxido. De ser así, es imprescindible proceder a limpiar el circuito y el radiador e introducir líquido refrigerante nuevo.